SÓLO SE PUEDE QUERER UNA VEZ
Domingo, 27 de Agosto de 2006- “Sólo se puede querer una vez” -Martín decía esto cada vez que le dejaban.
“Esta noche salimos hasta las tantas. Posiblemente ni nos movamos del sitio. Lo veremos llenarse de gente forastera, poco a poco al principio y, a eso de las 12 de la noche, ya por grupos cada vez más insistentes. Hasta que nos echen de la barra, aquí a la vera de la camarera que, tras cuatro o cinco copas, me la voy a declarar amor profundo. Para realizar un sueño, pibe: meterse en la cama a la reina rubia del bar, claro. Una tía de 1′80, con pechos redondos como manzanas, con esas caderas desnudas bajo la goma del top hasta el cinturón plateado de fantasía. Y esta noche, o mañana por la mañana, porque ya será mañana cuando se vaya y me diga que no, que no, por última vez, antes de cerrar y negarme la última copa, y marcharse con otro en un coche bajo, rojo, metiéndola mano por el pantalón, blanco, que no disimula el tanga, duro, de vinilo o de leopardo. (more…)
“Cada coche guarda una historia”, dice un anuncio de televisión. Será que a través de sus ventanillas uno puede ver mejor que detrás de una persiana bajada. En un coche miras al de al lado y entre los dos decidís lo que va a pasar: las casas son prisiones anquilosadas donde encerrarse de la vista de todos.
Una baldosa del baño del 

