LA BALDOSA DEL SHERRY ME DIJO

Fragmento de 'El grito'Una baldosa del baño del Sherry me dijo:

“Yo soy dios. Todos me andan buscando ahí fuera, como posesos. Curas, fieles, católicos y musulmanes, terroristas y políticos, enfermos terminales, escoria humana y todo el jardín florido de la jet set, condenados, todo gente que no logra sacudirse el miedo. Yo estoy aquí y ninguno de ellos viene a verme. Desde aquí soy yo el que mira. Un enorme globo ocular donde tú sólo ves una baldosa.

Los que venís aquí no veis a dios, nada más a una baldosa. Entráis solos o acompañados, meáis por todas partes y también veo limpiar a la dueña a la mañana siguiente.

Aperecéis por parejas, por tríos, os besáis, os acariciáis despacio o ansiosamente, incluso os amáis sujetos mutuamente en el vilo de vuestras manos. Os mordéis la boca, me enseñáis la carne blanca de vuestras caderas, el vello negro que cubre caprichosamente los ángulos. Escucho vuestra respiración, vuestro pulso violento, los gemidos, a veces algunas palabras de amor.

Desde aquí yo os atiendo, cuando llegáis ateridos por el frío de Madrid y entonces un baño parece un refugio, donde encontraros a vosotros mismos y encontrar calor en el blanco frío de las paredes, en cuatro metros cuadrados sin más que un retrete. Os observo descuidados de mi vigía y me maravilláis…”

Yo hacía mis necesidades con verticalidad dudosa, confirmada con el apoyo de una mano sobre el lavabo. Asistía pasmado al discurso de aquel diez por diez de mármol, mientras ciudaba de reojo acertar dentro de la taza en la medida de lo posible.

“También entráis a drogaros. Cerráis la puerta, bajáis la tapa y esnifáis sobre ella, casi abrazados, rayas blancas y finas que se confunden con la piel del baño y entonces pienso que esnifáis el color y para acabar el baño quedará negro. Otros os sentáis más tranquilamente, preparáis una papela para aguijaros litros de caballo, de un color sucio, como de agua residual. Luego yo velo vuestro sueño de éxtasis en un viaje fugaz al paraíso anticipado que siempre os protege mentirosamente.

Yo os quiero hasta lo más profundo de vuestra masa corporal, en las fibras de los músculos, en las venas de vuestro corazón y en los nervios de vuestros ojos. Vosotros sois mi creación. Nunca dejaré este lugar que es nuestro. Afuera nadie sabe nada y todos andan sin ojos proclamando mi reino en la tierra. Yo no tengo reino, sólo os tengo a vosotros.”

Terminó su discurso al tiempo que me sacié de orina. Me abroché la bragueta oscilando sobre las punteras. Indicaban donde la baldosa había hablado. Hice fuerza cargando sobre ellas todo el peso, como queriendo accionar el mecanismo que la hacía hablar. Raspé un poco más con las suelas y al fin lo dejé por perdido.

Salí del baño acodándome en el marco verde de la puerta y por un momento el ruido recobrado del bar me pareció irreal y me quedé aturdido. Entonces busqué con vista ávida a mis amigos, para sentir acogida, como el que acaba de aterrizar en un lugar extraño, como si tras aparecer en un planeta desconocido te sorprendiese por detrás el abrazo reconfortante de tu mejor amigo.

Llegué por fin a la mesa, todos charlaban y reían, como siempre charlamos nosotros. Yo les escuchaba y me quedé callado, estuve a punto de contarles todo, pero seguí escuchando, nada en especial, sólo el sonido de las palabras en el color de sus voces, las voces que más he escuchado toda mi vida. Entonces me di cuenta que no recordaba la voz de dios.

4 comentarios para “LA BALDOSA DEL SHERRY ME DIJO”

  1. Edu dice:

    Muy bueno, de lo mejor que has hecho, según mi punto de vista.
    Sólo te diré que flojea en un punto, creo que no es nada realista pensar que la señora (novia de Pololo, según el chorrillo) limpie al día siguiente el urinario.

  2. Jose dice:

    Si las paredes del Sherry hablaran… puf, lo que habrán visto.

  3. Ciudadano dice:

    No puedo evitar emocionarme Daniel.

  4. pilu dice:

    magnifica obra